¿Sabes, abuela? El lugar perfecto para descubrir qué es la Biodiversidad y cuántas especies hay en el planeta es el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que está situado en la Calle José Gutiérrez Abascal, Madrid. Pero como ya se nos ha hecho tarde, te lo intentaré explicar yo.
Fue en 1968 cuando se empleó por vez primera el término “diversidad biológica”, concepto precedente del término Biodiversidad, que se refiere al total de “ecosistemas, especies y genes de una región determinada”, así como la diversidad funcional que, para que me entiendas son las numerosas funciones que tienen las especies de un ecosistema.
La vida tiene su base en la existencia de una “molécula que almacena información necesaria para formar un ser vivo, que es capaz de transmitir y expresar esa información generando nuevos seres vivos similares al original”. Todavía no se sabe cuántas especies hay en el planeta, pero se definen en la actualidad un total de 1,5 millones, aunque estos datos generan, a día de hoy, discrepancias entre los estudios que se han ido realizando a lo largo de la historia.

Asimismo, es importante que sepas que gran parte de esta biodiversidad se concentra en los mares y los océanos. A lo largo de la historia evolutiva, la vida ha adoptado numerosas formas y tamaños, que abarcan desde microscópicos organismos hasta ballenas o los primitivos dinosaurios. Algo en común es que en todas las especies han surgido adaptaciones evolutivas que han permitido una mejor adaptación al medio. Sin embargo, algunas especies se han ido extinguiendo, y es que, al igual que los seres humanos, las especies comienzan disminuyendo la variabilidad genética de sus individuos/seres.
Como sabrás, para el estudio de los seres vivos es indudable que hay que analizarlos, describirlos y clasificarlos. Esa es la función de lo que se conoce como taxonomía; es la parte encargada de describir a las especies, una invención del naturalista Carlos Linneo, que inventó para los términos de la ciencia el “sistema binomial”, utilizando las palabras “género” y “especie”. La taxonomía establece una clasificación/categorización para ordenar, a través de jerarquías a los distintos grupos vivientes: “Filo, Clase, Orden, Familia, Género y Especie, sosteniendo además categorías intermedias.
Los seres vivos, abuela, son estructuras biológicas complejas compuestas de moléculas orgánicas que se componen de cuatro elementos: oxígeno, nitrógeno, carbono e hidrógeno. De estas “moléculas de vida” están compuestas las células, que son las unidades básicas de la vida.

Todos los seres vivos que han ido existiendo descienden de una misma célula antecesor común más antiguo o célula ancestral. El mecanismo de la evolución ha sido el responsable de convertir a las bacterias en seres vivos que hoy son capaces de evolucionar.
La vida, por lo tanto, está en continuo movimiento y las especies evolucionan y se diversifican para su adaptación al medio. Los taxónomos se encargan de ordenar a los seres vivos en taxones, que tienen un ancestro común que se representa como las ramas de un árbol. Este árbol, conocido como el árbol de la vida, se construye a partir de los fragmentos del registro fósil, del análisis genético de los seres vivos actuales y de los caracteres morfológicos.
Y, ¿sabes cómo se transmite la información genética de generación en generación? Pues esto es tarea de las moléculas del ácido nucléico ADN, que se enrollan sobre sí mismas y se alojan en el núcleo de estas células. El ADN es el factor común de todos y cada uno de los seres vivos del planeta, abuela.
Por otra parte, la diversidad biológica que hoy tenemos es el resultado de la selección natural de las especies. Charles Darwin y Alfred Russel Wallace conformaron esta teoría en 1859. Desde entonces, los estudios científicos corroboran la selección natural, proceso que se ordena en cuatro hechos observables: hay una “diversidad entre los individuos de una población, los caracteres físicos son heredables, la naturaleza tiene los recursos limitados y no todos los individuos tienen la misma eficacia biológica”.
Esto quiere, abuela, y con esto concluyo, que según los caracteres heredados y el ambiente en el que habitan, los individuos o los seres vivos podrán sobrevivir o no, y reproducirse. Los que mejor se adaptan al entorno, se reproducen con más éxito y dejan más descendientes para las próximas generaciones. Se puede afirmar entonces que la selección natural es inevitable.