“La tecnología puede marcar la diferencia”

La tecnología ha supuesto, sin duda alguna, un cambio radical en nuestra vida. Tanto es así que no somos conscientes de lo dependientes que podemos llegar a ser de esta ciencia.
La película de Netflix, dirigida por Karim Amer y Jehane Noujaim, publicada en 2019, trata sobre la empresa experta en el análisis de datos, Cambridge Analytica (liderada por Alexander Nix), que pasó a ser enemiga de las redes sociales tras las elecciones presidenciales estadounidenses, en 2016.
David Carrol, profesor adjunto en la Escuela de Diseño Parsons, afirma que todo comenzó con el sueño de “un mundo conectado” donde compartir la experiencia. Los anuncios predicen el comportamiento de la población y esto ocurre porque el flujo de contenido es personalizado para cada individuo.
Esta es la principal función de Cambridge Analytica. En las elecciones de 2016, en EEUU, registró 5.000 entradas de datos de cada votante estadounidense, con el fin de mandar mensajes personalizados a cada uno de los sujetos, a través de los datos proporcionados por los mismos. Las campañas de Cambridge Analytica se estrenaron en países en vías de desarrollo con el fin de comprobar su eficacia. Al ver que funcionaba, finalmente se usaron en EEUU y Gran Bretaña.
Esta recolección de datos, utilizada para el equipo de Donald Trump, comenzaba con la creación de un modelo que adivinaba la personalidad de todos los adultos y, de este modo, predecía su comportamiento. Así, se podía averiguar a quienes votaban los ciudadanos. Los datos que se enviaban pasaban a ser analizados y volvían al sujeto modificando su comportamiento, y de esta manera Trump lograba conseguir más votos.
Es por ello, por lo que el profesor David Carrol decide poner sobre la mesa los derechos sobre los usos de datos, que según indica son “derechos fundamentales”. Quería saber de dónde sacaban nuestros datos y si nos podíamos oponer al uso de éstos. Su objetivo era claro: recuperar los datos.
La periodista de investigación, que trabaja para The Guardian, Carole Cadwallard, se encargó de investigar a Cambridge Analytica y descubrió los vínculos que tenía la empresa con Andy Wigmore y Nigel Farage (figura central en la campaña del brexit). Además, descubrió que Steve Farage, presidente de Cambridge Analytica, encabezó la campaña de Trump.
Carole Cadwallard consiguió, tras varios intentos, contactar con Christopher Wylie, analista de datos y cooperador con Cambridge Analytica, que según define ahora es una “máquina de propaganda”. Arrepentido, delata a la empresa para destapar lo que se hacía.
Asimismo, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y CEO, tiene una enorme responsabilidad por lo que pasó con Cambridge Analytica. Es por esta razón por lo que la reputación de Facebook se ha desmoronado. A través de esta red social se anunciaban. Las aplicaciones de Facebook consiguieron permisos para recolectar datos personales de la persona que usaba la app y de sus redes de amigos, aunque sin su permiso. Usaban los datos de “likes” de Facebook para los modelos de Cambridge Analytica. Aunque Facebook conocía la recolección de datos, durante 3 años mantuvo el secreto.
Brittany Kaiser apoyó la candidatura de Trump, siendo clave en la estrategia de la empresa Cambridge Analytica durante tres años.
Sin embargo, años más tarde, es la encargada de delatar a la empresa. Kaiser tiene pruebas de que la campaña del Brexit y Trump podrían haberse desarrollado ilegalmente. “Podría dar mucha información para mejorar las cosas” afirma Brittany Kaiser, señalando la función de Cambridge Analytica como una “técnica de comunicación de grado militar contra la población estadounidense” (esta práctica es ilegal sin el permiso del gobierno brtiánico).
Tras las declaraciones de Brittany Kaiser ante el juzgado, Alexander Nix es despedido y la empresa cierra. El fallo acusa a Cambridge Analytica de robar datos de más de 87 millones de usuarios de Facebook.
Actualmente, Brittany Kaiser trabaja con legisladores mediante su campaña #OwnYourData, Carole Cadwallard continúa informando, junto con el New York Times, sobre amenazas a la democracia. David Carrol continúa como profesor y defiende que “los derechos de los datos sean reconocidos como los nuevos derechos humanos”.